La importancia de ser consciente
Muchas veces he querido montar un blog. Las veces que he dicho "ahora sí que sí", justo cuando he ido a subir WordPress a un hosting, he dicho: "Ostras, falta lo más importante: el dominio". Todo se para, dejas de pensar, dejas de hacer lo que ibas a hacer porque, claro, quieres tener un nombre en internet. Quieres que, cuando tu blog lo pete y seas la web número 1 en España, tengas un dominio decente.
¿Y ahora qué? Multitud de opciones: el típico dominio .me con tu nombre, un dominio de un antiguo side project, un dominio que registraste porque ibas a hacer algo alucinante y que, después de mantenerlo registrado durante 10 años, sigue mostrando la página de parking del registrador...
Total, pasan los días, las semanas y, quizás, para cuando te decidas por un nombre ya se te han quitado las ganas.
Estas ideas son cíclicas. Pasan los meses, quizás un año -porque la idea la tuviste en verano-, sigues manteniendo el dominio y te decides a hacerlo. Ahora, ¿qué plataforma de blog escojo? Pruebas con WordPress, pero quieres un tema propio, algo que te dé personalidad. Qué pereza hacer un tema completo... Encima, ¿cómo vas a dejar el WP-Admin expuesto? Limitas el acceso solo a la IP de tu casa -que es dinámica-, por lo que montas un script para modificar este parámetro cuando la dirección cambie. Como quieres tener movilidad, te montas un Tailscale para poder conectarte desde tu móvil...
O también pruebas a usar GitHub para montar un serverless sencillo, pero tener que hacer pull desde tu móvil, modificando archivos en Markdown..., modificando a mano links...
Este verano he vuelto a tener este dilema y he dicho: "¿Qué estoy haciendo? Aún no han matado Blogger. Hazlo, cógete la plantilla que lo petó en 2010 y hazlo".
Todas estas idas y venidas, totalmente reales, son únicamente zancadillas que uno se pone a sí mismo. Es la idea de no querer asumir el fracaso, no querer exponerte públicamente y que dentro de 1 mes digas: "Estoy haciendo el ridículo en internet". O publicar un post sobre informática y que te saquen los colores por la cantidad de cagadas que haces y que un desarrollador full stack IA generativa 2.0 te hace en 20 minutos.
Lo conocido es amable. Por muchas hostias que te dé la realidad, sabes lo que hay. Sabes que, si tocas el aceite caliente, te vas a quemar. A estas alturas no es experimentación: lo sabes de antemano, sabes cómo te va a escocer, la crema que te vas a echar y el tiempo exacto que te va a durar el escozor. No es un salto al vacío.
Cada vez voy teniendo más claro lo que quiero ser, en lo que me quiero convertir y, lo más importante, en lo que soy ahora. Cuando interiorices que tu mejor amigo y tu mejor enemigo eres tú mismo es cuando podrás tomar las riendas de tu vida.
Las cosas costarán más o costarán menos. Costarán. Pero haz que el camino y la meta merezcan la pena.
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